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WOLSELEY 16/45 – 1927
Mi auto tiene el chasis N° 1135 y su motor lleva el N° 1145 A, y se supone que todavía fué fabricado por Wolseley antes de la venta de la empresa a Morris. Por lo menos, el 16/45 es considerado el último Wolseley “de verdad” por los puristas. Eso sí, es muy raro, se hicieron pocos y sobrevivieron menos. La Wolseley Register tiene unos 6 registrados mundialmente. Acá hubo, según la mitología, tres 16/45, todos sedanes 4 puertas, más feos que Frankenstein, destinados a los gerentes de tráfico de los ferrocarriles. Uno se perdió ahí, por Santiago del Estero o Catamarca; se había transformado en chatita y luego en chatarra. Los otros dos fueron adquiridos por Nicolás Dellepiane (el fundador del CAC de San Isidro y el CAS, y padre de los notorios mellizos Michael y Junior) en un remate de chatarra de Ferrocarriles en Junín. Uno de ellos tenía todavía su carrocería en propiedad horizontal; el otro la había perdido; ambos habían estado mil años a la intemperie. El carrozado fue vendido a Miguel Devoto, que con muy buen criterio tiró la carrocería bien lejos y Jorge Penedo le hizo una carrocería como la mía (yo lo copié descaradamente); pero la mía es más elaborada y severamente criticada por Jorge por ser demasiado gorda. El siguió el contorno del chasis. Yo la hice más panzona (y habitable). Los dos autos no tienen nada que ver con el estilo Wolseley, pero, a mi juicio, son mucho más lindos que los originales. El auto de Devoto ahora vive en Italia. Mi auto fue vendido a Paul Pinsent, un señor personaje inglés, y el chasis y mecánica restaurados por Carlos Maceo, de conocida militancia en el Club MG, ahora viviendo en Brasil. Paul Pinsent, evidentemente, hizo el siguiente cálculo: “Yo tengo más de 70 años, no voy a terminar este auto en vida. Quién quiero, realmente, que lo termine ?” yo andaba por allí, le había caído bien y me lo encajó a un precio imposible de rehusar ! Me llevó unos 10 años llegar a lo que es ahora, primero por falta de plata y luego porque se fueron cruzando otros proyectos: el Opel, los Mara, la Ferrari, etc. Aquí se trató de lograr un “skiff” de Weymann, muy popular en la década del veinte, con su apogeo entre el ´20 y el ´25 puesto que en el ´27 ya se había superado la tontería de las colas de bote y las cubiertas de madera.
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