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III Paseo de la Luna -
2005

Y que Luna!!!
No éramos muchos, la coincidencia con Semana Santa se siente. Estábamos los
MacNie, los Viegener, los Macri, los Delorme y nosotros, los Bellora-Sanchez.
Los Ruices vinieron a despedirnos, pero no pudieron ser de la partida. El Mac
rabiando porque se le tildó el Mara, vino con el Dodge 1500 aprobado por la FIVA
y descubrió que estaba tuerto. Así que rauda y veloz salió la Phyllis a buscar
el muletto de calle.
Cuando salimos ya era bastante más de las 20 horas. Pero podríamos decir que
fríamente calculado. Porque al doblar hacia la Villa, de atrás de una montaña,
apareció la Luna. Una Luna enorme!
Kilómetros más allá (o millas más allá, para los que tienen autos de origen
inglés), frente a Bariloche se detuvo el Cobra sobre la banquina y Alicia y Ione
distribuyeron unos hermosos arreglos florales entre las damas presentes. Ellas
sorprendidas y encantadas. Entre los varones presentes debo reconocer que se
percibió una muy ligera desilusión al no percibir tintineo de vidrio,
amortiguado por algún líquido alcohólico. Tampoco hacía frío, que tanto.
Seguimos viaje, llegamos al Hotel La Angostura. Una cena excelente, buen y
abundante vino, champagne y la mejor compañía. Muchas bromas y chistes, se
lucieron Macri, Lilia y Teodoro. No por ello olvidamos de hablar de autos y
Cultura General (p.ej.: no existen las monjas enanas...).
La alegría se trasladó afuera después de los postres. Ya era casi la 1 de la
mañana. La Luna seguía presente y hermosa. No obstante no faltó el desubicado
(sin duda, sin un buen auto y sin una mejor mujer) que nos gritara desde una
ventana "Porqué no se dejan de j....r y se van dormir?".
El llamado a la reflexión causó nuevas carcajadas pero había llegado el momento
de despedir a quienes volvían a Bariloche. Les dimos la largada y nos fuimos a
nuestros dulces sueños.
La mañana siguiente, luego del desayuno, fuimos fatigando Aduanas, como diría el
Jorge Luis. Sufrimos un poco, porque dos autos no tenían los comprobantes de los
seguros al día. Pero pasamos, hubo suerte.
Por un camino excelente, guiados por el Dr. Ione, vimos al Pitón del Pantojo,
que recuerda mucho a...
un volcán que, gastado eólicamente el material blando, presenta un imponente "pendorcho"
(creo que es la palabra exacta) basáltico.
Ya pasada la Aduana chilena (donde a Phyllis le decomisaron las flores) fue la
parada en la Cascada de los Novios. La comparación debe haber sido buena, porque
las Novias aceptaron las flores. (Aunque, si mal no recuerdo, se reían...
Dejémoslo ahí...)
Doblamos en Puyehue y seguimos hasta Aguas Calientes. Empanadas de marisco,
congrio y -porque no decirlo- sólo un poquito de vino.
La vuelta, la recuperación de las flores, paso raudo por VLA, cafecito en la
Chacra Viegener y culminamos 24 horas excelentes.
Los que no lo hicieron, no se pierdan la próxima!

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