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Porsche 911E Targa, 1970

La historia de mi Porsche empieza cuando yo era chico. Tengo guardada una carta,
duplicado en papel vía aérea, mandada a la fábrica Porsche en 1960, pidiéndoles
información. Lógicamente, en ese texto yo no hablaba de mi edad ni capacidad
económica. Porsche me mandaba folletos del 356 (que era el que se fabricaba en
aquella época), cartillas de colores para elegir, folletos de accesorios (me
acuerdo de las alfombras de fibra de coco). Un buen día me llega el folleto del
901 (que después fue 911, por un problema con Peugeot con los números de 3
dígitos con un "0" en el medio). Me avergüenza confesar que me ofendí! ¿Como un
arquitecto (Butzi Porsche, hijo de Ferry) se atrevía a cambiar el diseño
perfecto del 356?
Años más tarde ya me gustaba el 911...
Muuuuchos años más tarde, pude comprarle mi 911 a una excelente persona que no
lo pensaba vender pero que se conmovió con mi lacrimosa historia. Ferdy (sí, se
llama como el viejo Profesor Dr. Ingeniero) estaba lo suficientemente original
para tener el carnet FIVA (en francés: Federación Internacional de Vehículos
Ancianos), lo que me permitió competir en las últimas tres 1000 Millas.
Pero volvamos a lo que es Ferdy: un Porsche 911E Targa, donde la "E" significa
Einspritzen (Inyección de combustible, mecánica Bosch), que le dá 175 HP SAE y
un lindo torque (arriba de las 2000 rpm) a su motor boxer (cilindros
horizontales opuestos). El motor, como debe ser, atrás y enfriado por aire. El
auto queda algo sobrevirante, compensado por ruedas más anchas atrás.
Frenos a disco en las 4 ruedas, sin servofreno. Una dirección que es una
maravilla, puramente mecánica. Suspensión a barras de torsión, muy cómoda.
La carrocería es la Targa, menos linda que la de la Coupé, pero muy disfrutable
los días lindos cuando se le saca el techo (que es plegable, tipo acordeón, y se
guarda en el baúl). Tapizado de cuero, hermoso panel de instrumentos, con
taquímetro al centro.
Pocos problemas tuvo, que con investigación y perseverancia de su "pediatra" M.
Ruiz fueron solucionados. La mayor parte de los "arreglos" que le hice fueron al
interior. Lo que le faltaba y hace poco pude conseguir, fue una radio de época.
Comprada a través de Internet, como los pocos repuestos que tuve que usar.

Las 1000 Millas las he corrido con mi hijo Pedro. El hace de piloto y yo de
navegante, cada vez usando un nuevo cronómetro que diseño yo mismo.
Funcionalmente los diseño para evitar cometer errores, y funcionan, porque cada
vez andamos mejor.
Aquí se pueden ver los relatos de cada una de las 1000 Millas donde competimos:
2000
,
2001 ,
2002 .
Tener este auto me permitió conocer e integrarme al grupo de amigos que formamos
el CASCLAB.
Se dice que la diferencia entre hombres y niños es el precio de sus juguetes.
Gracias a este juguete logré comprobar que con esfuerzo y perseverancia se
logran objetivos, unos hermosos momentos con mi hijo, un excelente grupo de
amigos que tenemos un interés común y otras cosas que me las callo... pero son
muy lindas!
Autor: José Bellora

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