PASEO AL MUSEO LELEQUE

15 de Enero de 2006

 

 

 

Como escribiera Leslie en el libro de visitas del Museo Leleque: "Nos llevo años llegar, pero valió la pena!" Y ello fue absolutamente cierto: Hace más o menos 4 años se habla en el Club de realizar este paseo y el día que decidimos concretarlo fue sin dudas desfavorable. Pero seamos cronológicos.  

Llovía y llovía.- Que hacer? Con Alicia salimos hacia el lugar de encuentro pre establecido y ver si alguien se presentaba igual, a pesar del día tan feo, climáticamente hablando. A las 8,30 AM el Cobra llegó a Petrobras del Ñireco y se encontró con la presencia, del Rover turbo.- Guillermo y Alicia Macri ya estaban desayunaditos esperando a quienes estuvieran dispuestos a partir.- Un rato después llegó el matrimonio Sánchez en su reluciente Mazda Miata rojo.- Realmente sorprendió que "Sandro" sacara el auto con tan malas condiciones climáticas. El espíritu deportivo pudo mas. Vamos todavía!  

Habiendo confirmado los Valdés que serían de la partida y viendo que no llegaban, se los llamo por teléfono.- Una voz adormilada por el otro lado del tubo  confirmó lo que sospechábamos: "No se suspendía el paseo si llovía?"… Y como llovía!. Pero la decisión se había tomado: Vamos o vamos. Así que, salimos nomás.  

En Pampa del Toro nos reagrupamos y allí nos juntamos con los rezagados que venían como los bomberos en el Miata. Pocos kms antes de llegar a El Bolsón se desató un chaparrón de órdago. No había limpiaparabrisas que resistiera ni capota estanca alguna. Una auténtica prueba hidráulica sufrieron los autos. El único estanco: El Rover, por tener techo duro.- Los demás algunas gotas o mucho más, ostentaban en su interior.  

Como sabemos la idea originaria era compartir un Picnic, más llovía a cántaros... Se decidió ir a comer a un Restaurant. Luego de reaprovisionarnos de combustible hasta la tapa (Es Barato!) en la YPF de El Bolsón, pusimos proa  a El Hoyo. Paramos en el Restaurant "Pirque", a las 12,00 hs. Horario de almuerzo de "gringos". La dueña de casa, muy germánica ella, nos dejó entrar "porque llovía" y al principio nos tuvo "cortitos" y con precisas instrucciones, al mejor estilo militar. Se debe haber asustado - con razón - con el bullanguero grupo. Después se relajó y se le pasó.  

La comida fue excelente y los precios lógicos. En la nueva escala de gastronomía del CASCLAB - creada allí mismo - le adjudicamos 5 bandurrias. Paró de llover y hasta algún rayito de sol se comenzó a ver. Fuimos hasta el Punto Panorámico, que está al fondo del restaurant y disfrutamos de un postal de ensueño de El Hoyo.  

Nuevamente subimos a nuestras nobles máquinas y partimos rumbo a Leleque. Unos 5 kms antes de allí comenzó a soplar “Don Eolo” con mucha fuerza. Unos 100 km/h. Los techos amenazaban volarse, los autos se sacudían y volaban piedras! Prueba aerodinámica...  

La entrada al Museo fue muy cómica porque el viento nos llevaba. Se recomiendan zapatos de buzo...  

El Museo es muy bueno, bien diagramado, mejor presentado y muy didáctico. Explica muy bien los movimientos migratorios y la transculturación que se produjo en la Patagonia. Vale la pena visitarlo!  

“Como no habíamos comido mucho”... nos fuimos al Bar! Cafecitos, chocolatitos, cosa que el nivel alimentario no decayera.  

De ahí, sufriendo el viento, de vuelta al norte. Entramos a Epuyen, donde Carlitos saco fotos de la escuela, en donde enseñara - siendo soltera - su mamá, hace ya algunos añitos atrás. Allí nos desencontramos con Roberto  y jugamos a "Buscando a Wally" hasta El Bolsón. Sánchez "missing"... Vamos a tener que ponernos las pilas con los "handys"!  

En Las Golondrinas -sin aún encontrar a Roberto y Rosita- decidimos que era fundamental reponer fuerzas y tomar el te, así que fuimos a El Mirador, que debe su nombre a un enorme ventanal con vista panorámica al cerro Piltriquitron. Carlitos, siguió buscando a Wally y ... lo encontró!. Todo el mundo a tomar el té. Sirven unos pantagruélicos tés. Imaginen: Una tetera por persona y con sólidas en misma proporción. En función de lo que sirven y su calidad, el precio es lógico. Asignamos otras 5 bandurrias.  

Con la panza llena y el corazón contento cargamos nuevamente nafta barata en la Petrobras de El Bolsón y enfilamos a Bariloche. Una última parada técnica se produjo en Americana Apache, en donde con biscochitos de grasa y cafecito, dimos por terminado el tour "gastronómico-cultural".  

La pasamos genial, nos reímos mucho y guardamos en el corazón y en la memoria un muy grato momento.

 

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Americana Apache

 

Autor: Ione Viegener
Fotos: Alicia Moos